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Receta: sirope de chocolate y de avellana | Café Royal

Una dulce tentación llamada sirope

Si ya se sabe de memoria cómo cae el azúcar en su taza, es hora de probar con un edulcorante menos común: un sirope. Con nuestra receta, podrá preparar en un abrir y cerrar de ojos una versión de avellana y otra de chocolate. Además, endulzará su café de una forma riquísima.

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Echarle azúcar al café para endulzarlo es cuestión de gustos, no solo en el sentido figurado, sino también en el literal, pues, con su aroma e intensidad, este edulcorante nos abre nuevos sabores y perfiles de sabor. Pero eso no es todo. El azúcar nos hace percibir la acidez natural del café con menor intensidad. Además, influye en la textura de nuestra queridísima bebida, haciéndola más cremosa, más agradable al paladar y más suave. Así que al café, el azúcar le viene como anillo al dedo, igual que también lo hace otro edulcorante en el que la mayoría de amantes del café no suele pensar a bote pronto.

Una versátil alternativa al azúcar

El café y el sirope hacen una pareja, como poco, igual de sabrosa. Este concentrado espeso y aromático es perfecto para endulzar el café. Por un lado, por su textura. El sirope se disuelve rápidamente y, con solo dar vueltas una o dos veces, queda distribuido uniformemente por la bebida. Y, por el otro, porque es ideal para conferirle un refinado toque de sabor al café. Mientras que el azúcar blanquilla granulado clásico resulta neutro al paladar, el sirope puede saber a chocolate, frutos secos, frutas, especias o hierbas: las recetas son tan variadas como los gustos de sus amantes. Y otra cosa más: el sirope puede prepararse en casa con unos pocos ingredientes y siguiendo unos cuantos pasos bien sencillos.

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La versión casera, lista en un abrir y cerrar de ojos

«Creación» es la palabra clave para nuestro sirope de chocolate blanco y su compañero a base de avellanas. El ingrediente principal de ambos es azúcar blanquilla. Se diluye más rápido en el agua que otros azúcares y su sabor característico es menos marcado que, por ejemplo, el de los azúcares de caña, de modo que permite que destaquen las delicadas notas de chocolate y avellanas. Si pretende encontrar en nuestra receta los aromas añadidos o el colorante de caramelo que llevan los siropes industriales, los buscará en vano. Una vez preparadas, puede guardar estas creaciones con su sello personal unos meses sin necesidad de refrigerarlas.

Pero basta de teoría y pongámonos manos a la obra en la cocina. Con estos ingredientes y siguiendo los pasos a continuación descritos, podrá hacer dos tipos diferentes de sirope.

Ingredientes sirope de chocolate blanco:

200 ml de agua

50 g de nata

250 g de azúcar blanquilla

El interior de una vaina de vainilla

100-150 g de chocolate blanco

 

Ingredientes sirope de avellana:

250 ml de agua

250 g de azúcar blanquilla

200 g de avellanas enteras

Tiempo de preparación:

25 minutos por sirope

 

Raciones:

aprox. 250 ml de sirope

 

Utensilios de cocina:

olla baja o sartén grande con revestimiento, varillas de batir, picadora, colador pequeño, vaso medidor, dos botellitas de cristal con un volumen aprox. de 250 ml (con tapón de rosca o cierre a presión tipo gaseosa)

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Preparación del sirope de chocolate blanco

1) Ponga el agua a hervir con la nata y el azúcar en una olla baja.

2) Abra la vaina de vainilla a la mitad, rasque su interior y añádalo a la olla junto con el chocolate blanco. Mezcle ambos ingredientes.

3) Al dejar enfriar después la masa líquida, esta se convertirá en un sirope. Introdúzcalo en una botella de cristal limpia pasándolo por un colador.

4) Cierre la botella y deje que el sirope se enfríe del todo. Un consejo: antes de utilizar el sirope, agite la botella, pues el chocolate blanco puede formar algunos posos.

5) Ponga de media a una cucharadita de sirope en una taza vacía. Si es algo goloso, échese un poco más.

6) Prepárese en la taza un delicioso Café Royal Lungo Classico, dele vueltas una vez y ¡a disfrutar del café con este toque especial!

Para ponerle la guinda, si le gusta, puede montar un poco de nata, colocar un montoncito sobre el café y decorarla con el sirope. Así, presentará su dulce obra de arte con gran elegancia.

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Preparación del sirope de avellana

1) Tueste las avellanas enteras, bien a fuego medio sin aceite durante 5 a 10 minutos en una sartén con revestimiento, o bien a 180 °C durante unos 5 minutos en una bandeja en el horno después de haberlo precalentado. Las avellanas estarán listas cuando comiencen a desprender un agradable olor a frutos secos.

2) A continuación, pique bien finitas las avellanas tostadas en la picadora o con un cuchillo.

3) Después, ponga a hervir el azúcar y el agua en una olla hasta que se forme un sirope claro.

4) Añada al sirope las avellanas picadas y deje que se siga haciendo a fuego lento durante 5 a 10 minutos sin dejar de darle vueltas.

5) Filtre el sirope con un colador y vaya depositándolo en un vaso medidor. Después, vuelva el sirope a una cazuela limpia y, una vez más, póngalo a hervir durante 5 minutos.

6) Una vez listo, introdúzcalo en una botella de cristal limpia, ciérrela y deje enfriar el sirope del todo.

7) Ponga de media a una cucharadita de sirope en una taza vacía. Si le gusta tomar esta bebida más dulce, échese un poco más.

8) Prepárese en la taza un delicioso Café Royal Lungo Classico, dele vueltas una vez y ¡a probar el café con este toque especial!

Por cierto que para disfrutar de un sabroso café con sabor a avellana no necesita un sirope: ¡pruebe nuestro Café Royal Hazelnut, de la gama Flavoured Edition!

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Y, para cuando ya esté hasta las «tazas» del sirope, dele el toque final a su café con nuestro coffee creamer. Desde el punto de vista nutricional, estará sucumbiendo a una tentación prácticamente igual de fatal, pero ¡que más da!, solo se vive una vez, amantes del café incluidos.