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Todo sobre las cápsulas de café

Pequeñas cápsulas con mucho sabor

El café en cápsulas es algo sin lo que apenas podríamos ya imaginar nuestra vida cotidiana. Encender la cafetera, poner agua, meter la cápsula, pulsar un botón... y en pocos segundos tenemos en la taza un café perfecto. Ha llegado el momento de conocer más en detalle este cómodo producto preparado.

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¿Cuál es la razón de que el café encapsulado se conserve fresco durante tanto tiempo? ¿Qué sucede exactamente cuando apretamos el botón de una cafetera de cápsulas? Y, ¿por qué un café de cápsula tiene un sabor como poco tan bueno como el de un restaurante? Esta es la historia de una pequeña cápsula que ha revolucionado la vida de muchos bebedores de café.

Un café, ¡pero sin perder tiempo, por favor!

Vivimos en una época de dinamismo. Cuanto más rápido tengamos algo disponible, tanto mejor para nosotros. Lo dicho no cambia esencialmente a la hora de tomar un café. Claro está que a todos nos encanta hacer una agradable y larga pausa para degustar un café, al igual que tomarnos un capuchino con nuestros amigos el fin de semana en nuestra cafetería favorita. Pero en la vida cotidiana nos gusta que el proceso vaya algo más rápido. Sobre todo al levantarnos, cuando tenemos ya un pie en el umbral de la puerta para salir de camino al trabajo. O cuando necesitamos un revitalizante adicional para la reunión que se aproxima. O cuando vienen a vernos invitados a los que no esperábamos y les apetece un café y un dulce. Dicho de otro modo: las cápsulas de café son, sencillamente, un método práctico y de resultados rápidos. Pero también son algo más.

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Cuando se dan la mano cantidad y calidad

El conocido dicho, tan empleado, «la calidad antes que la cantidad»” ha dejado casi de poderse aplicar en el mundo actual del café. Sí, queremos mucho y lo queremos lo más rápido posible. Pero también queremos la mejor calidad que seamos capaces de conseguir. Por ello, las exigencias planteadas a los sistemas de café en cápsulas y a la calidad de su café se han intensificado sin pausa estos últimos años. Y allí donde cambia la demanda, la oferta tiene también que adaptarse. Por ello se recurre aquí a nuevas tecnologías y a profundos conocimientos expertos que ayudan a salir al paso de estas demandas y a suministrar a los bebedores de café una experiencia exclusiva que satisfaga sus paladares.

¿Nada más que casualidad?

El secreto que se esconde tras nuestros cafés Café Royal no es de ningún modo pura suerte, sino un conocimiento experto en la materia que empieza ya por el país de origen y a la hora de seleccionar los cafés en bruto. Nuestros expertos, trabajando al servicio del buen gusto, se aseguran de que el honor de acceder a nuestras cápsulas sea dispensado únicamente a granos de café selectos. Con lo cual volvemos al tema que propiamente nos ocupa.

Tras el tueste y la molienda del grano, el café es introducido de inmediato en las cápsulas Café Royal. Gracias a una barrera especial instalada en la cápsula, el café molido queda protegido con seguridad frente al oxígeno, la luz, la humedad y los olores extraños. Con ello permanece fresco y no pierde nada de sus variados aromas.

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Un pequeño botón apretado por el hombre, ¡una descomunal experiencia gustativa para la humanidad!

Esos aromas son, justamente, los que la cápsula tiene que transmitir a la taza. Suena sencillo, pero no lo es. El proceso esconde una tecnología de gran refinamiento. Junto al grado idóneo de molido, otro factor decisivo es cómo actúa la cápsula durante la extracción. Tanto el material elegido como su forma influirán en el sabor del producto final.

Si lo desea, puede hacer un pequeño experimento auditivo: introduzca la cápsula de Café Royal, pulse el botón y escuche con atención. Tras un breve instante, oirá una especie de crujido. Es el momento en que se rompe la lámina de aluminio de la cápsula. Es en ese momento cuando, en primer lugar, el agua penetra en la cápsula, en la que se produce el proceso de infusión. Durante el mismo, se acumula en la cápsula una alta presión. Una vez rota la lámina, empiezan a aparecer en la taza las primeras gotas de un café de perfecta preparación. Con solo pulsar un botón, por tanto, se desencadena una enorme dinámica que proporciona un café aromático hecho con calidad de barista, incluida su espesa crema. Realmente asombroso, ¿no es verdad?

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El puzle perfecto

El arte del proceso radica, en último término, en coordinar las distintas piezas para que, combinadas, produzcan un todo armónico. El primer paso es seleccionar la variedad cafetera, decidir si con ella se va a hacer un origen único o una mezcla, y qué grado de tueste y molienda logrará hacer destacar mejor los aromas en el momento de la extracción. Otros factores son asimismo la temperatura y calidad del agua o la presión y duración de la extracción. La forma, el material y diseño de las cápsulas resultan igualmente decisivos para conseguir un todo armónico.

En nuestras pequeñas cápsulas se esconde, por tanto, mucho más que café molido. ¡Ante todo, contienen una dosis apabullante de buen gusto!