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Vista general

Procedencia

Brasil, tierra de café

Los que más tienen y casi los que más toman: retrato de la potencia cafetera brasileña

De que Brasil es grande no cabe duda, como tampoco de que todo lo hacen a lo grande: bailar, jugar al fútbol y celebrar sus fiestas. Y, dado que el quinto país más grande del mundo se encuentra en la franja que se conoce por el nombre del «cinturón del café», también es de las grandes potencias en el negocio de este producto. Tanto, que el país brasileño es indiscutiblemente el principal exportador de café a escala mundial. Pero ¿realmente importa la cantidad o se acaba por desatender la calidad?

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No, se trata de algo irrefutable: con prácticamente el 35 por ciento de la producción total del mercado mundial, Brasil es, con diferencia, el principal productor de café. Si bajan los precios allí, también bajan en el resto de países productores. Eso suena a mucho poder. No obstante, si echamos un vistazo a la historia, veremos que ese tercio puede incluso parecer una cifra irrisoria.

La revolución en el sabor: el café brasileño a lo largo de la historia

En el año 1920, nada más y nada menos que el 80 por ciento de las plantaciones de café de todo el mundo se encontraban en Brasil. Pero el permanente cultivo en otros países hizo que el gigante encogiera un poco. Y ese no fue el único motivo. Brasil también ha pagado caro el priorizar por aquel entonces la cantidad en vez de la calidad, pues los adeptos del movimiento denominado la «tercera ola» de consumo de café vuelven a dar más importancia al sabor. ¿Ir al Starbucks a tomarse algo rápido? ¡Eso ya no está de moda! Y lo mismo ocurre con los granos de café de producción rápida, algo que también se observa en Brasil. Se puede decir que, sin lugar a dudas, en las últimas dos décadas se ha producido una auténtica revolución. Pero ¿a qué se debe?

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La palabra mágica es «Embrapa», que no es cómo se dice «abracadabra» en Brasil, sino el nombre de una institución de investigación responsable del desarrollo de nuevas tecnologías en el ámbito agropecuario. Esta dirige el Consorcio Brasileño de Investigación del Café, que reúne a los mejores científicos del país, los cuales trabajan para desarrollar nuevos métodos para el mercado del café, desde para su cultivo, pasando por su recolección, hasta su elaboración y procesado. Ellos son los responsables, por una parte, de la tremenda eficiencia que se logra, con cosechas por encima de la media, y, por otra, de la mejora de la calidad. Así que no es de extrañar que la demanda de café procedente del gigante brasileño siga creciendo año tras año y que la producción se dispare.

Exportación de café en el puerto: ¡en Santos se lo quitan de las manos a los vendedores!

Querer vender café es una cosa; lograr hacerlo, otra. El mejor punto de venta de todo Brasil es Santos. Esta ciudad portuaria del Estado de São Paulo es el centro neurálgico de las exportaciones brasileñas desde tiempos inmemoriales. Bueno, quizás no tanto, pero sí desde 1797, que fue cuando se empezó a exportar café allí. Además de café verde, del puerto más grande de toda Latinoamérica también salen barcos con azúcar, soja, maíz, zumo de naranja y carbón. Por cierto que la calle Quinze de Novembro, en el casco antiguo de Santos, es una ventana muy especial a este mundo cuyo corazón representa: el del café brasileño. Su visita merece la pena, no solo a los amantes de esta bebida.

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Cultivo de café en Minas Gerais: una gran área que ofrece grandes oportunidades

En Santos es donde los granos de café emprenden su viaje por mar, pero, en su mayoría, crecen en Minas Gerais. Más de la mitad del total de la producción de café brasileño proviene de ese Estado. Desde hace muchos años, el café que utilizamos para nuestras mezclas de Café Royal lo compramos a la histórica Fazenda da Lagoa, que cuenta con la certificación UTZ desde el año 2005. Con sus 3600 hectáreas, se encuentra entre los cafetales más grandes del país. Pero en esta enorme área también hay vastas zonas de compensación ecológica, cuya finalidad es la preservación de la biodiversidad y del equilibrio ecológico a ella asociado.

Gracias a la certificación UTZ, se presta, además, especial atención a las condiciones laborales de los trabajadores. La mayor parte de los caficultores brasileños son minifundistas, pero muchos de los que cuentan con la certificación UTZ pertenecen a una cooperativa, lo que les reporta considerables ventajas. Así, reciben formación en temas importantes como las técnicas de cultivo y cosecha, tienen perspectivas más a largo plazo y asumen más responsabilidad, por ejemplo, con respecto a garantizar la trazabilidad del café. En la práctica, en la Fazenda da Lagoa esto se traduce también en que, cuando los trabajadores están en el campo, siempre tienen que llevar ropa de protección. Las familias que residen en los alojamientos de la plantación tienen acceso a agua potable limpia, luz e instalaciones sanitarias.

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De generación en generación: las nuevas regiones dedicadas a la plantación aprovechan los conocimientos atesorados en las tradicionales

Una de las regiones cafeteras de más reciente explotación es Cerrado Mineiro, en el norte de Brasil. En ella, gracias a las favorables condiciones meteorológicas, a sus vastas superficies planas y a la mecanización de la cosecha, se logra una productividad muy elevada. Más de la mitad de las plantaciones dispone de sistemas de irrigación por goteo, un método de riego que hace llegar a las plantas cantidades pequeñas pero muy precisas de agua. Esto no solamente permite ahorrar gran cantidad de recursos hídricos, sino que, sumado al ideal clima del que goza la zona, da como resultado un café de calidad muy elevada y uniforme.

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Si lo toman los brasileños...

Y la calidad también les gusta a los brasileños, al fin y al cabo, son unos apasionados de su café. De toda su producción, ellos mismos consumen algo menos de la mitad.

El café típico de Brasil se caracteriza por una ligera acidez, un intenso dulzor y por las notas de chocolate y frutos secos que suele tener. No obstante, igual que ocurre en todas partes, esto depende de la variedad, la región y las circunstancias climáticas y económicas. Así, actualmente, ya se invierte también cada vez más en granos de alta calidad de la especie Canephora (popularmente conocida por el nombre de «Robusta»). Muchas de las mezclas de Café Royal llevan nuestro café brasileño. Y desde luego que es un acierto, pues los pequeños granos del gigante del café hacen que el sabor cambie mucho.